Don't kill my vibes de Andy Grey

Odaxelagnia

Morder lo breve  
lo nuestro mordible, querible  
en cremalleras, en bastillas 
en los botones estampados de las blusas 
en la seda silenciosa del bostezo 
María Eugenia Caseiro 

Muerde la boca, los dientes pero también muerde el aguafuerte. Porque una cosa es el mordisco y otra bien distinta las mordidas. Y es que en este verbo cabe todo, desde los bajos fondos de los instintos hasta las más sofisticadas muescas. 

Digámoslo bien alto. ¡Qué poder de atracción tiene la boca! Cuando conocemos a alguien que nos enciende, el primer impulso es arrebatarle el aliento. Y pensándolo fríamente, tiene algo de animal e inconsciente. Si nos comportáramos como seres racionales, probablemente el primer paso a la pasión sería otro. En el fondo, la boca es una de las partes más íntimas que existen y sin embargo, es la primera que compartimos.

En Don’t Kill My Vibes nos gusta morder y más aún, nos gusta la marca de los mordiscos. Esos puntos circulares que se quedan impresos en la piel, que todos hemos tapado con maquillaje alguna vez y que muchos, como Andy Grey, adoran mostrar como heridas de guerra… 
 

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Gracias por el Me Gusta. Este es el comienzo de una bonita amistad.

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